Masema intenta cargar contra Urien con su lanza, pero es detenido por el grito de Ingtar. Este gruñe que los Aiel deberían haber sido dejados para los cuervos después del encuentro.
Masema, que anteriormente odiaba a Rand, se arrodilla ante él con ferviente devoción tras presenciar la batalla. Se declara hombre de Rand hasta la muerte, dirigiéndose a él como Señor Dragón.